Y todo esto radica en la gente. Sin ánimo de creerme alguien superior ni nada por el estilo, creo que esta ciudad está un poco enferma. En ella se materializan todos los ánimos reunidos en el ideal de un país que corre por sobre-desarrollarse.
Sí, Santiago presenta estas cosas y todas ellas se depositan en el carácter de las personas que viven en esta ciudad. Todos corriendo, sin mucho ánimo, sin importar lo que suceda al lado, desconfiados de lo que suceda en el día, despreciando, presentando cierta altanería por pertenecer a dicha ciudad, tristes y ansiosos de salir de su jornada laboral. Al final, todo termina en hacer las cosas rapidito para poder descansar luego y si se puede, tomarse un traguito con los seres queridos. ¿Qué tipo de ritmo se le está imponiendo a esa pobre gente?, ¿cuál será el límite?, ¿será sano todo esto?
Que ascender cada vez más, que esto y lo otro.
Al final todo queda reducido a:
- Adoptar un nivel de vida más alto: sueldo, sueldo, sueldo.
- Salir luego del trabajo: carrete y carrete.
- Adoptar una vida que, en sintesis, no me gustaría vivir.