No niego que este tipo de discursos den un aire de esperanza en lo que refiere a los mismos políticos en sí. De hecho, permiten rescatar una serie de detalles que dejan entrever una preocupación por la calidad de vida de los seres humanos, mencionando incluso la misma felicidad. Está claro, que desconcerta en primer lugar escuchar discursos como esto, sobre todo desde una óptica presidencial, pero que queda reducida a la visión de un humano (como cualquier otra persona) que solo busca, un buen vivir.
Muy bonito es, ver este tipo de esquemas rupturistas, sin embargo, a pesar de poner sobre la mesa una visión normativa sobre cómo debería ser nuestra vida, todo este discurso queda suspendido en una especie de nube. Sí, porque, a pesar de que -en palabras del mismo presidente- el problema es político; aquí, lo que está haciendo daño a la calidad de vida de los hombres es un problema cultural y quizás económico, la importancia que le hemos prestado al mismo mercado, nos ha permitido llevar esta (mala) forma de vida. Lo peor, es que dentro de estas mismas pautas culturales económicamente impuestas, se encuentra una especie de "encerrona mercantil" que nos hace caer en el juego de vivir para trabajar, y cuanta cosa más.
Quizás el problema es político, quizás mercantil, o quizás cultural... lo único que espero, es que se pueda tomar conciencia sobre esto. Dudo que la gente esté siendo feliz con esta forma de vida. Lo dudo mucho.