Formo parte de un concierto en el que asumo un papel que evoluciona cada vez más.
Mis notas eran fuertes, notorias, o por lo menos intentaban sobresalir en medio de tanto ruido. Y así, lo lograba cada vez más, tomando incluso tonalidades juguetonas y comunicándose con todo aquel sonido.
Ahora cambié incluso de instrumento. Ahora soy parte de los bajos, ahora ni siquiera me interesa comunicar, ahora lo guardo todo.
Ahora lo pienso todo, y lo veo desde lejos. Pero aún no me desprendo de ello. Sigo ahí, solo que más silente que nunca.