Se reúnen los pensamientos atacando de paso un corazón que ya no late con la misma fuerza.
A la sonrisa, al más mínimo gesto, a todos ellos los articula y los apuñala como si de enemigos se tratara, asfixiándoles.
Y ellos, indefensos, se dejan caer cual hojas en otoño abatidos por una fuerza que los asesinó hace ya algunos años.